ENURESIS NOCTURNA – ORINAR EN LA CAMA – Causas y Tratamiento

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Enuresis
Llamamos enuresis nocturna a los episodios de incontinencia urinaria que ocurren durante el sueño de los niños que ya están en edad de controlar su vejiga. En otras palabras, la enuresis nocturna son episodios de hacer pis en la cama  que ocurren en niños mayores de 5 a 7 años de edad.

La enuresis nocturna en niños es un evento muy común, que no debe causar grandes preocupaciones a los padres en la mayoría de los casos. Hasta los 7 años de  edad, episodios de enuresis no son generalmente un signo de algún problema de salud. Solamente un 5 a 10% de los casos de enuresis nocturna en niños son causados por un problema físico o emocional.

En este artículo vamos a explicar lo que es la enuresis nocturna, cuáles son sus tipos, cómo se manifiesta, cuáles son los signos que indican un problema y cómo se debe hacer el tratamiento.

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Aquí, vamos a ateneros solamente a la enuresis nocturna de los niños. Si estás buscando información sobre la vejiga hiperactiva, por favor accede a el siguiente enlace: VEJIGA HIPERACTIVA – Causas, Síntomas y Tratamiento.

Qué es enuresis

Enuresis es un término que significa pérdida involuntaria de orina. Hay varios tipos de enuresis, a saber:

  • Enuresis nocturna – pérdida involuntaria de orina que ocurre por la noche durante el sueño.
  • Enuresis diurna – pérdida involuntaria de orina que ocurre durante el día, mientras el paciente está despierto.
  • Enuresis primaria –  episodios de pérdida de orina involuntaria en los niños que nunca lograron el control completo de la vejiga.
  • Enuresis secundaria – episodios de pérdida de orina involuntaria en los niños que han llegado a tener el control de la vejiga durante al menos 6 meses.
  • Enuresis monosintomática – cuando la pérdida involuntaria de orina no viene acompañada de otro signo o síntoma.
  • Enuresis no monosintomática – Cuando la pérdida involuntaria de orina viene acompañada de otros signos y síntomas, como dolor al orinar, chorro urinario débil, dificultad para empezar a orinar, necesitad de hacer mucha fuerza al orinar, urgencia para orinar, necesidad frecuente de orinar, sed excesiva, enuresis diurna y otros.

Alrededor del 80% de los niños que hacen pis en la cama tienen un cuadro de enuresis nocturna primaria y monosintomática, es decir, son niños que nunca llegaran a tener el completo control de la micción durante el sueño y no muestran ningún otro signo o síntoma además de la propia enuresis nocturna.

La prevalencia de enuresis nocturna primaria y monosintomática va disminuyendo según el paso de los años. El porcentaje y las edades de los niños que hacen pis en la cama son:

  • 5 años – 16%.
  • 6 años – 13%.
  • 7 años – 10%.
  • 8 años – 7%.
  • 10 años – 5%.
  • 12 a 14 años – 2 a 3%%.
  • Más de 15 años – 1 a 2%.
  • Adultos – 0,5%.

Hasta los 4 años de edad, no consideramos que orinarse en la cama sea una cuestión relevante porque, aunque haya niños que tengan un control nocturno de la vejiga, el desarrollo neurológico responsable de la continencia urinaria todavía no está completo.

La enuresis nocturna es dos veces más común en niños que en niñas. Sin embargo, a partir de 10 años de edad, la frecuencia es la misma.

El 90% de los niños adquiere el control miccional hasta los 7 años de edad. Algunos son naturalmente más rápidos, otros necesitan más tiempo. Sin embargo, con el  paso de  los años, sin que el niño pueda desarrollar un adecuado control de la vejiga durante el sueño, menor es la chance  de tener resolución espontánea del problema sin tratamiento médico. Después de los 12 años, la probabilidad de resolución espontánea es muy baja.

Desarrollo del control de la micción en niños

La micción es el resultado de una interacción compleja entre el sistema nervioso central, los nervios procedentes de la médula espinal y los músculos de la vejiga. El control de la micción depende de la madurez y de una coordinación refinada entre estos 3 elementos, lo que no ocurre en la mayoría de la gente antes de los 4-5 años de edad.

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Básicamente, la vejiga es un órgano hueco recubierto por una capa de músculo. Este músculo de la vejiga está inervado y controlado por fibras nerviosas de la médula espinal.

La vejiga normal recibe órdenes del sistema nervioso para relajar los músculos y acomodar a la orina cuando se está llenando, mientras que los músculos del suelo pélvico y el esfínter externo de la vejiga se contraen, impidiendo que ocurra el drenaje accidental de orina. Por otro lado, cuando la vejiga ya está llena, el sistema nervioso percibe que es el momento de orinar y permite que, a la nuestra voluntad, los músculos de la vejiga se contraigan y el esfínter de la vejiga se abra, permitiendo que la orina sea expulsada. Es de esta manera que el acto de orinar ocurre en personas neurológicamente maduras y con la musculatura de la pelvis y vejiga saludables.

En los bebés, la micción no sigue el camino descrito anteriormente porque ellos no son capaces de controlar la orina una vez que poseen el sistema nervioso central extremadamente inmaduro. El bebé no entiende lo que es una vejiga llena, no decide cuándo va a orinar o es capaz de retener la orina; la micción es siempre involuntaria y generalmente se desencadena cuando el volumen de orina en la vejiga alcanza cierto punto. Como la vejiga de los bebés es pequeña, ellos orinan varias veces al día, en algunos casos, más de 10 veces en el transcurso de 24 horas. Estímulos externos, tales como alimentación, bañarse o recibir cosquillas, también pueden provocar una micción.

Durante los tres primeros años de vida, aunque el niño todavía no tenga el completo control sobre la micción, la capacidad de almacenamiento de la vejiga aumenta gradualmente, permitiendo que él  pueda permanecer más tiempo sin orinar. El niño pequeño reconoce que la vejiga está llena y sabe cuándo va a orinar, sin embargo,  aún no tiene madurez  suficiente como para controlar los músculos de la vejiga con el fin de sostener la orina. En este grupo de edad, el niño orina de 5 a 6 veces al día.

Entre 3 y 4 años de edad, la mayoría de los niños comienza a ser capaz de controlar la micción durante el día y, así, permitir que el pañal del niño sea quitado durante el día. El control de la micción durante la noche, sin embargo, todavía lleva más algunos meses o años, dependiendo de la velocidad de la maduración neurológica del niño. Como ya se mencionó, solamente un 10% de los niños no habrá alcanzado un control completo de la micción hasta los 7 años.

Causas de enuresis nocturna

La gran mayoría de los niños que hace pis en la cama presenta  enuresis nocturna primaria y monosintomática. Las principales causas son:

1- Maturación neurológica más lenta

En la mayoría de los casos, la enuresis nocturna se resuelve espontáneamente con el paso de los meses o años.  Algunos niños tardan más que otros para conseguir una completa maduración neurológica y, por lo tanto, tardan más tiempo en ser capaces de controlar su micción. Algunos estudios muestran que a menudo existe una asociación entre una evolución más lenta de algunos pasos del desarrollo neurológico, tales como lenguaje y motricidad, con la existencia de enuresis nocturna

Es importante destacar que este retraso es perfectamente normal en la mayoría de los niños. Es solamente una característica particular.

2- Influencia genética

Existe una influencia genética clara en los cuadros de enuresis nocturna. Cuando ninguno de los padres tiene una historia de enuresis en la infancia, la posibilidad del hijo tener enuresis es del 15%. Cuando al menos uno de los padres tuvo enuresis en la infancia, el riesgo del niño tener enuresis aumenta para un 44%. Cuando ambos padres tenían historia de enuresis nocturna, el riesgo de que el niño también llegue a tenerla es del 77%.

3- Capacidad de almacenamiento reducida de orina de la vejiga

Los niños con enuresis nocturna presentan una vejiga con menos capacidad para almacenar orina durante la noche. Esta menor capacidad no necesariamente está ligada a una vejiga anatómicamente más pequeña, pero a una vejiga que, funcionalmente, es menos capaz de retener orina durante la noche que durante el día. Una de las hipótesis que justifican eses cuadro es un defecto en el esfínter externo de la vejiga, que se relaja durante el sueño más de lo que debería, haciendo que la orina pueda vencer su resistencia a partir de determinado volumen almacenado dentro de la vejiga.

4- Producción excesiva de orina durante la noche

Muchos niños con enuresis nocturna terminan meando en la cama ya que producen un gran volumen de orina durante la noche. Las causas de este exceso de orina pueden ser por una ingesta de grandes cantidades de líquidos en las horas anteriores a dormir o por una producción insuficiente de hormona antidiurética (ADH), que es la hormona responsable de la prevención de la pérdida de grandes cantidades de orina durante el día.

La producción de ADH suele aumentar por la noche, lo que nos permite producir un volumen de orina menor mientras dormimos. Algunos niños con enuresis nocturna no presentan este aumento nocturno de producción de ADH, haciendo que durante la noche produzcan volúmenes de orina superiores al esperado.

La producción excesiva de orina también puede ocurrir en la diabetes. Eventualmente, la enuresis nocturna puede ser uno de los primeros signos de diabetes tipo 1 en niños (lee: ¿QUÉ ES LA DIABETES?). En general, sin embargo, el niño con diabetes no suele tener una enuresis  monosintomática ya que existen otros signos de la diabetes tales como pérdida de peso, sed intensa, cansancio, etc.

5- Factores psicológicos

Contrario a lo que muchos piensan, la enuresis nocturna primaria  generalmente no es causada por factores emocionales. De hecho, es lo contrario: es  la enuresis  que puede causar estrés y trastornos emocionales, especialmente si los padres no pudieren manejar el problema, poniendo demasiada presión y culpa en el niño.

Por otra parte, la enuresis secundaria puede originarse en un evento psicológico, aunque esta causa no sea la más frecuente.

6- Otras posibles causas de enuresis nocturna:

¿Cuándo preocuparse con la enuresis?

Como ya fue explicado, hasta los 5 años es perfectamente normal orinar en la cama mientras se duerme. En la mayoría de los niños, este problema desaparece con el tiempo.

Por lo tanto, ¿cuándo preocuparse?

  • Cuando la enuresis nocturna primaria ocurre en niños de 7 años o más.
  • Cuando el niño presenta enuresis secundaria.
  • Cuando la enuresis no es monosintomática.

En general, solamente un análisis simple de orina (Lee: EXAMEN DE ORINA – Leucocitos, Sangre, pH), una historia clínica y un examen físico completo son suficientes para una evaluación de la enuresis nocturna primaria.

Si el médico sospecha que hay algo detrás del cuadro de enuresis, debe encaminar el paciente a un pediatra o urólogo especializado en enuresis nocturna.

Tratamiento de la enuresis nocturna

El momento más adecuado para el inicio del tratamiento de la enuresis nocturna monosintomática varía de niño a niño. El principal factor determinante es cuánto de importancia que el niño da el problema y cuánto la enuresis interfiere en la calidad de vida de la familia.  Los niños más pequeños, si ellos no se ven presionados por los padres, no tienden a molestarse con eventuales episodios de enuresis nocturna. Del mismo modo, si uno o ambos padres tuvieron enuresis en la infancia, el cuadro de enuresis del hijo suele ser más bien comprendido y tolerado.

A medida que el niño crece, la enuresis puede convertirse en una fuente de vergüenza y aislamiento social. El niño puede dejar de traer amigos para  dormir en su casa o evitar dormir en casa de un amigo con miedo de hacer pis en la cama por la noche y ser «descubierto». La enuresis también puede causar problemas de autoestima y ansiedad.

La motivación del niño en relación con el tratamiento es más importante que la de los padres. El tratamiento de la enuresis requiere disciplina y puede tomar meses para obtener un resultado.  Si el niño no está motivado a participar del tratamiento, éste puede ser aplazado por más algunos meses o años.

Niños menores de siete años generalmente se controlan con educación y terapia motivacional. Algunos pasos utilizados en este tratamiento son:

  • Asegúrele al niño que la enuresis no es su culpa y el problema tiende a desaparecer con el tiempo.
  • Los padres deben entender que el niño no hace pis en la cama como una forma de venganza por una pelea en el día anterior o simplemente porque está descuidado o demasiado perezoso para levantarse por la noche para  orinar en el inodoro.
  • La cantidad de líquido que se ingiere en la tarde/noche siempre debe ser menor que a lo largo del día.
  • El niño debe orinar siempre antes de acostarse.
  • Si el niño se despierta por la noche, él debe ser llevado al baño para  orinar, aunque diga  que  no tiene ningún deseo.
  • Bebidas ricas en azúcar o cafeína, como refrescos, deben ser evitadas.
  • Sistemas de recompensa ayudan, mientras que sanciones y amonestaciones deben ser evitadas (recuérdate: no es culpa del niño).
  • No permite que  los hermanos o hermanas se burlen  del niño con  enuresis.
  • Crea rutinas, especialmente en lo que se refiere a la hora de la cena y del sueño.

Alarmas

Una de las más eficaces terapias de condicionamiento se realiza con alarmas para la enuresis. Este tipo de alarma es un dispositivo que tiene un sensor que detecta la humedad, que debe colocarse cerca del pene o la vulva. Al primer signo de escape de  orina, el dispositivo activa una alarma audible para despertar al niño, que debe ya tener sido previamente educado para ir al baño cada vez que ocurre esta situación. Después de un período de semanas a meses, el niño está tan condicionado que aprende a asociar una vejiga llena con la necesidad de levantarse e ir al baño para orinar.

Tratamiento de la enuresis con medicamentos

La gran mayoría de los niños no necesita de tratamiento con medicamentos. La terapia  medicamentosa tiende a ser restringida a los niños con más de 7 años que no demuestran ninguna respuesta satisfactoria al tratamiento educativo/motivacional.

La desmopresina, que es un análogo de la hormona antidiurética, es uno de los fármacos más utilizados. Los antidepresivos tricíclicos, como la imipramina, pueden ser utilizados en casos refractarios.

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