La presencia de uno o más pólipos intestinales es un diagnóstico que, generalmente, suele causar cuestionamientos por parte del paciente y su familia: ¿qué es un pólipo intestinal? ¿Pólipo es cáncer? ¿Hay que someterse a una cirugía para extirpar el pólipo? ¿El pólipo causa síntomas?

Los pólipos intestinales son muy comunes y aparecen en más del 30% de la población adulta. Los pólipos son lesiones benignas, sin embargo, una pequeña parte de ellos tiene el potencial de convertirse en cáncer a lo largo de los años. Afortunadamente, a través de la colonoscopia es posible no sólo diagnosticar, sino también eliminar los pólipos intestinales de forma completa y segura,  impidiéndoles  de convertirse en un cáncer de colon.

En este artículo vamos a explicar qué son los pólipos, cómo  surgen, cuáles son sus síntomas y cuáles son los tipos que pueden sufrir transformación maligna.

¿Qué es un pólipo intestinal?

El pólipo es una pequeña protuberancia que crece en cavidades revestidas por mucosas. Los pólipos pueden surgir en diversas partes de nuestro cuerpo, tales como estómago, vesícula biliar, útero, cavidad nasal, intestinos y otros. En el caso de pólipos intestinales, el lugar donde son más comunes es en el intestino grueso (colon).

El pólipo intestinal es un tumor benigno que ocurre debido a un crecimiento anormal de las células de la mucosa del intestino. Haciendo una comparación no muy buena, podemos decir que es una especie de verruga del colon.

La mayoría de pólipos son lesiones benignas y se seguirán por el resto de la vida. Sin embargo, como explicamos más adelante, dependiendo del tipo de pólipo, existe un riesgo de transformación para cáncer.

Factores de riesgo para el desarrollo de pólipos intestinales

No sabemos exactamente por qué ocurren los pólipos, pero algunos factores de riesgo son bien conocidos:

– Edad superior a  40 años.
– Enfermedad inflamatoria del intestino.
– Historia familiar de pólipos intestinales.
– Tabaquismo (Lee: CÓMO DEJAR DE FUMAR Y ENFERMEDADES DEL CIGARRILLO).
– Estilo de vida sedentario.
– Obesidad (Lee: CALCULA TU PESO IDEAL Y IMC – Índice de Masa Corporal).
– Dieta rica en grasas saturadas.
– Dieta pobre en frutas, vegetales, fibras y calcio.
–Consumo excesivo de alcohol.

Tipo de pólipos intestinales

Existen varios tipos de pólipos, sin embargo, dos de ellos coinciden con la mayoría:

a) Pólipos hiperplásicos – son pólipos pequeños, típicamente localizados en la porción terminal del colon (recto y  sigmoideo). Los pólipos hiperplásicos exhiben muy bajo riesgo de transformación maligna y no requieren tratamiento en la mayoría de los casos.

b) Adenomas – los pólipos adenomatosos son aquellos que presentan riesgo de convertirse en cáncer. Afortunadamente, menos del 5% de los adenomas tienden a convertirse en un tumor maligno. Y, aun así, un adenoma suele tardar al menos 7 a 10 años para convertirse en cáncer.

No siempre es posible distinguir un pólipo hiperplásico de un pólipo adenomatoso basado en el aspecto durante la colonoscopia, que significa que muchos pólipos hiperplásicos necesitan ser removidos para que puedan ser identificados correctamente por la histopatología. En caso de duda, es mejor quitar el pólipo y enviarlo para  identificación por el patólogo. En general, cualquier pólipo con más de 0,5 cm termina siendo retirado para  evaluación.

Síntomas de pólipos intestinales

La mayoría de pólipos intestinales es de pequeño tamaño y no causa ningún síntoma. Por lo general, sólo se detectan cuando se hacen pruebas de detección de cáncer de colon, como la colonoscopia.

Pólipos más grandes pueden causar obstrucción intestinal previniendo la progresión de heces o presentan abrasiones por el  paso de las heces endurecidas y pueden, por lo tanto, causar sangrado.

Diagnóstico de pólipos intestinales

Se recomienda el rastreo para el cáncer de colon  para todas las personas mayores de 50 años. Personas que tienen un pariente de primer grado con cáncer de colon antes de 60 años de edad deben empezar a hacer el rastreo a partir de 40 años de edad.

Actualmente, la prueba de elección para el diagnóstico de los pólipos y para rastreo de cáncer de colon es la colonoscopia, un examen llevado a cabo por un endoscopio anal. La colonoscopia es la prueba ideal, ya que permite no sólo visualizar los pólipos, sino también su retirada, si es necesario (Lee: ¿CÓMO SE REALIZA LA COLONOSCOPIA?).

Solamente a simple vista no se puede distinguir un pólipo hiperplásico de un adenoma. Por lo tanto, se indica  la eliminación de cualquier pólipo diagnosticado para la evaluación histológica (microscópica).

Los adenomas se dividen en tres grupos según las características de las células:

1- Adenoma tubular.
2- Adenoma velloso.
3- Adenoma túbulo-velloso.

Pólipos con mayor riesgo de convertirse en cáncer

Todos los pólipos adenomatosos son displásicos, es decir, que son lesiones premalignas. Sin embargo, como ya explicado, solamente una minoría de los adenomas se convierte en cáncer.

Los pólipos  vellosos y túbulo-vellosos tienen más riesgo de convertirse en malignos. Pero hay otros factores que también nos ayudan a estimar el riesgo de cáncer:

  • Pólipos mayores de 1 cm son más peligrosos. Ya los pólipos con menos de 0,5 cm tienen bajo potencial de malignidad.
  • Presencia de más de 4 pólipos adenomatosos.
  • Existencia de displasia de alto grado en los pólipos.

Por lo tanto, un paciente con 1 o 2 pólipos adenomatosos tubular de menos de 0,5 cm tienen muy bajo riesgo de desarrollar cáncer. Por otro lado, un paciente con más de 4 pólipos vellosos túbulo-vellosos, con más de 1 cm de tamaño y con signos de displasia de alto grado. es aquel con mayor riesgo de desarrollar un tumor maligno.

Tratamiento de los pólipos intestinales

La forma más efectiva para prevenir el cáncer de colon es identificar, precozmente, pólipos adenomatosos y retirarlos antes de que se conviertan en una  lesión maligna.

Como ya se mencionó anteriormente, los pólipos deben ser retirados por colonoscopia inmediatamente después de su identificación. El pólipo debe ser eliminado totalmente.

La eliminación de los pólipos, que recibe el nombre de polipectomía, es un procedimiento que no duele y generalmente  no causa sangrados. La polipectomía es segura, con una tasa de complicaciones de menos de 1 a cada 1000 procedimientos. Los mayores riesgos son la perforación del colon y el sangrado, sin embargo, ambos son inusuales.

Raramente el pólipo es suficientemente grande que no pueda ser eliminado por el colonoscopio. En estos casos, es generalmente necesaria cirugía para la extracción de la lesión.

Para minimizar los riesgos de complicaciones, el paciente no debe tomar ni días antes, ni días después medicamentos que  faciliten hemorragias, como aspirina, antiinflamatorios o anticoagulantes.

Seguimiento post-colonoscopia

El éxito de la prevención del cáncer del colon depende de la detección precoz de los pólipos premalignos. La retirada completa del pólipo elimina cualquier riesgo de aquella lesión convertirse en cáncer. Sin embargo, nada impide que el paciente a lo largo del tiempo forme nuevos pólipos. Quién ya tuvo pólipos tiene un mayor riesgo de desarrollarlos otra vez.

Por eso, el gastroenterólogo generalmente programa con el paciente nuevas colonoscopias en consonancia con el resultado de la primera. Si en la primera polipectomía los resultados apuntaban para un mayor riesgo de desarrollo de cáncer, el paciente necesitará ser vigilado de forma más frecuente. En general, las recomendaciones son las siguientes:

  • Paciente sin pólipos o que presentaban solamente pólipos hiperplásicos más pequeños que 1 cm solamente necesitan repetir la colonoscopia  cada 10 años.
  • Pacientes que presentaban 1 o 2 adenomas tubulares menores que 1 cm necesitan repetir la colonoscopia en 5 a 10 años.
  • Pacientes con 3 a 10 adenomas tubulares necesitan repetir la colonoscopia cada 3 años.
  • Pacientes con más de 10 adenomas necesitan repetir la colonoscopia después de 1 o 2 años.
  • Pacientes con 1 o más adenomas tubulares mayores que 1 cm necesitan repetir la colonoscopia cada 3 años.
  • Pacientes con 1 o más adenomas vellosos o túbulo-vellosos necesitan repetir la colonoscopia cada 3 años
  • Pacientes con al menos 1 adenoma con signos de displasia de alto grado necesitan repetir la colonoscopia cada 3 años.

Síndromes de poliposis

Hay algunas enfermedades raras de origen genético que se manifiestan con docenas de pólipos en el tracto digestivo, aún en la juventud, asociados con otros síntomas en varias partes del cuerpo. Entre estos síndromes podemos citar:

– Lynch.
– Gardner.
– Turcot.
– Cronkhite-Canada.
– Peutz-Jeghers.
– Cowden.

Estos pacientes presentan elevado riesgo de desarrollar cáncer de colon.

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Médico especialista en Medicina Interna y Nefrología. Títulos reconocidos por el Colegio de Nefrología Portugués y la Sociedad Brasileña de Nefrología. Editor jefe del sitio web MD.Saúde desde 2008