VPH Y EL CÁNCER DE CUELLO UTERINO

El cáncer de cuello uterino, también llamado cáncer de útero, cáncer de cérvix  uterino o cáncer cervical, es el segundo tipo más común de cáncer en el sexo femenino, perdiendo solamente para el cáncer de mama. Más del 90% de las neoplasias malignas del cuello uterino son causados por el virus VPH, una infección transmitida por vía sexual y actualmente prevenible mediante vacunación.

En este artículo vamos a hablar sobre la relación del virus VPH con el cáncer de cuello uterino.

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Qué es el VPH

El papiloma virus  humano o virus del papiloma humano, conocido como VPH, es un virus que tiene más de 150 subtipos. El virus VPH solamente causa enfermedad en seres humanos, siendo responsable de la aparición de las verrugas comunes y de las verrugas genitales, también llamadas condiloma acuminado. En este texto vamos a discutir solamente la relación del VPH con el cáncer de cuello uterino.

A pesar de las verrugas ser un cambio de piel muy común, lo que hace el VPH un serio problema de salud es la su asociación con el cáncer de cuello uterino. Entre los 150 subtipos conocidos, dos de ellos están presentes en más del 70% de los casos de cáncer de cuello uterino: VPH-16 y VPH-18. El VPH también está asociado con la aparición de otros cánceres, como cáncer de pene, vagina, vulva y  ano.

Es importante señalar que, cuando hablamos de la relación del VPH con el cáncer de cuello uterino,  estamos nos refiriendo a un riesgo estadístico. Ser infectado con VPH, sobre todo por los 2 subtipos mencionados, aumenta sustancialmente el riesgo de desarrollar cáncer de útero, pero esto no significa, necesariamente, que el paciente desarrolle cáncer. De hecho, la mayoría de las mujeres infectadas con VPH no tendrá cáncer.

EL VPH es un virus que se transmite vía sexual, siendo, de hecho, la enfermedad transmisible  sexualmente más común en el mundo. Se estima que hasta el 10% de la población mundial está infectado con el virus y hasta un 50% de las mujeres (y hombres) tendrán contacto con el mismo en algún momento de sus vidas.

¿El VPH tiene cura?

La mayoría de los casos de infección por el VPH es asintomática y transitoria. Después de 2 años, un 80 a 90% de los pacientes se curan espontáneamente solamente debido a la acción del sistema inmunológico. Por lo tanto, para la mayoría de las mujeres, la cura del VPH tiene lugar sin necesidad de ningún tratamiento

Los problemas se presentan en los restantes de 10 a 20% que no pueden deshacerse del VPH y desarrollan infección permanente por el virus. Son estos pacientes que están en riesgo de desarrollar cáncer de cuello uterino.

En general, son necesarios cerca de 20 años de infección para que el virus del papiloma humano pueda causar un cáncer de cuello uterino. Por esta razón, un chequeo regular con el ginecólogo es importante para detectar tempranamente cualquier signo de lesión maligna en desarrollo (vamos a hablar sobre el examen de Papanicolaou a continuación).

Para más detalles sobre la cura del VPH, lee ¿EL VIRUS VPH TIENE CURA O TRATAMIENTO?

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Asociación entre VPH y cáncer de cuello uterino

Hay 15 subtipos de VPH que son considerados de alto riesgo para el cáncer de cuello uterino. Sin embargo, como ya se mencionó, por lo menos el 70% de los casos de cáncer son causados por los subtipos VPH-16 y VPH-18. Cuanto más tiempo una mujer permanece infectada por VPH,  mayor es el riesgo de desarrollar cáncer.

El tabaquismo aumenta el riesgo de cáncer de cuello uterino causado por VPH, razón por la cual toda mujer con infección comprobada por el virus presenta otra razón para abandonar el cigarrillo.

Otro importante factor de riesgo es la coinfección por VIH (Lee: SÍNTOMAS DEL VIH – SIDA). La asociación entre el VIH y VPH no solamente aumenta el riesgo de cáncer de cuello uterino, como generalmente provoca tumores muy agresivos que se propagan rápidamente por el cuerpo.

Papanicolaou y el diagnóstico del cáncer de cuello uterino

La prueba de Papanicolaou, también conocida como examen de detección, actualmente es la forma indicada para rastreo del cáncer de cuello uterino.

El Papanicolaou no está destinado a diagnosticar el cáncer; quien hace el diagnóstico es la biopsia de cuello uterino. El Papanicolaou es solamente una prueba de detección, es decir, que solamente ayuda al médico a identificar cuáles son  las mujeres con mayor riesgo y que deban someterse a la colposcopia y biopsia.

La prueba de Papanicolaou se realiza durante el examen ginecológico, con la ayuda de un espéculo vaginal (pico de pato). El ginecólogo visualiza el cuello uterino y, usando una espátula de madera y un pequeño cepillo, recoge material de la región. El material recolectado contiene células del cuello uterino, que se envían para evaluación microscópica a fin de detectar lesiones premalignas o lesiones malignas en etapas tempranas. La recolección del material también sirve para llevar a cabo la investigación del VPH y otras infecciones como  clamidia, gonorrea, sífilis, Gardnerella, etc.

En general, se recomienda el examen de detección anual en todas las mujeres sexualmente activas. Si el Papanicolaou identifica células con características premalignas, la paciente debe someterse a biopsia del cuello uterino.

Qué es NIC (neoplasia intraepitelial cervical)

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La neoplasia intraepitelial cervical (NIC) es una lesión premaligna que puede ser identificada por biopsia del cuello uterino. La NIC no es un cáncer, pero una lesión en el tejido del cuello uterino con alto riesgo de transformarse en un cáncer. Dependiendo de factores como el tamaño y la localización de la lesión y del subtipo de VPH detectado, las neoplasias intraepiteliales cervicales se dividen en 3 grupos, en orden creciente de riesgo de transformación maligna: NIC 1, NIC2 y NIC 3.-

La mayoría de los casos de NIC 1 se curan espontáneamente en un plazo de hasta 2 años, sin necesidad de tratamientos más agresivos. Los casos de NIC2 y NIC3 también se curan solos, con gran frecuencia; sin embargo, como el riesgo de progresión para el  cáncer es mayor, estas lesiones deben ser tratadas.

Si la biopsia detecta la presencia de una lesión NIC 2 o NIC 3, lo más indicado es realizar la extirpación de la zona donde hay alteraciones premalignas de las células. Es importante destacar que las supresiones solamente retiran la parte del tejido con riesgo de transformación maligna, pero el VPH continuará presente en el organismo. Retiramos solamente aquella región donde el tejido es compuesto por células que poden, a largo plazo, convertirse en cáncer.

Si la biopsia identifica la presencia de un cáncer de cuello uterino ya establecido, es necesario realizar más pruebas, tratando de identificar la presencia de metástasis. Generalmente se inicia con una tomografía computarizada de la pelvis y del abdomen.

Si quieres aprender más sobre el rastreo del cáncer de cuello uterino, lee también:

Vacuna contra el VPH

En las personas que desarrollan infección permanente por el VPH, es decir, que el sistema inmune es incapaz de eliminar el virus, no existe ningún tratamiento curativo disponible. Estas personas están infectadas con el virus por el resto de la vida y siempre corren el riesgo de desarrollar lesiones malignas, especialmente si son VPH-16 o VPH-18. Así, el advenimiento de la vacuna fue un paso importante en la lucha contra el cáncer de cuello uterino, ya que esto evita la contaminación de las personas no infectadas.

Existen dos vacunas contra el VPH: una incluye los subtipos 6, 11, 16 y 18 y otra los 16 y 18. Por lo tanto, la vacuna incluye los principales, pero no todos, subtipos relacionados con el cáncer de cuello uterino. Esto significa que la vacunación no elimina la necesidad del examen de detección anual puesto que no excluye en el 100% el riesgo de cáncer.

La vacunación se realiza en tres etapas, con las segundas y terceras dosis administradas 2 y 6 meses después de la primera.

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La vacuna ha sido indicada a partir de los 9 años de edad y debe ser preferentemente ofrecida a las niñas sin vida sexual activa. Recuérdate que la vacuna es una prevención y no un tratamiento del VPH. Es inútil vacunar quién ya tuvo contacto con el VPH. Por ese motivo, la vacunación en mujeres mayores de 26 años no tiene el mismo efecto protector, una vez que buena parte de las pacientes ya fue expuesta al VPH durante su vida.

Los partidarios de la vacunación en mujeres mayores argumentan que, incluso que la vacuna no sirve para combatir el VPH ya existente, puede proteger contra otros subtipos que la paciente  todavía no ha estado expuesta.

No se hace la vacuna con el  virus vivo atenuado y, por lo tanto, es bastante seguro. Sin embargo, todavía no hay trabajos demostrando su seguridad en embarazo y, siendo así, ella no está indicada en este grupo.