TUBERCULOSIS – Causas, Síntomas y Tratamiento

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tuberculosis

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa y contagiosa causada por una bacteria, y que puede afectar a varios órganos diferentes, siendo la tuberculosis pulmonar su principal forma.

En este artículo vamos a abordar los siguientes tópicos sobre la tuberculosis:

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  • Qué es la tuberculosis.
  • Transmisión de la tuberculosis
  • Factores de riesgo para tuberculosis
  • Síntomas de la tuberculosis.
  • Tuberculosis en otros órganos además de los pulmones
  • Diagnóstico de la tuberculosis.
  • Tratamiento de la tuberculosis.
  • Vacuna para tuberculosis.

¿Qué es la tuberculosis?

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa causada por una bacteria llamada Mycobacterium tuberculosis, también conocida como bacilo de Koch, en honor a Robert Koch, médico alemán que identificó la bacteria. La enfermedad es muy famosa por su acometimiento pulmonar (tuberculosis pulmonar), pero pocos saben que varios otros órganos del cuerpo también pueden ser infectados por tuberculosis, como piel, riñón, ganglios linfáticos, huesos, cerebro, etc.

Desde la aparición  de la pandemia del VIH – SIDA en la década de 1980, la infección por tuberculosis volvió a ser una gran preocupación, ya que pacientes inmunosuprimidos son muy susceptibles al bacilo de Koch.

Actualmente 1/3 de la población mundial está infectada con el bacilo de Koch. El hecho es que solamente el 10% de las personas que entran en contacto con la bacteria desarrolla los síntomas de la tuberculosis. Esta resistencia se da por nuestro sistema inmune que es muy  competente en la prevención de la progresión de la enfermedad.

La infección por el bacilo de Koch siempre comienza por los pulmones, pero puede propagarse por todo el cuerpo. Ni todo el mundo desarrollará tuberculosis activa y algunas personas permanecerán con las bacterias latentes en el cuerpo o no, habiendo tenido o no los síntomas de la tuberculosis pulmonar. Las bacterias pueden alojarse durante años en cualquier parte del cuerpo, tales como cerebro, meninges, riñones, intestinos, corazón, ganglios linfáticos, huesos, etc., solamente a la espera de un descenso en el sistema inmune para volver a multiplicarse.

Resumiendo, puedes entrar en contacto con la bacteria de la tuberculosis y seguir por uno de los tres caminos:

– Tu sistema inmunológico no puede controlar las bacterias y  desarrollas la enfermedad, mostrando, en la mayoría de los casos, los síntomas de la tuberculosis pulmonar.

– Tu sistema inmunológico puede controlar la bacteria, pero no eliminarla de tu cuerpo, manteniéndola “latente” durante varios años. Si hay una disminución en el sistema inmunológico, la bacteria puede volver a  quedarse activa, generalmente causando uno de los tipos de tuberculosis extrapulmonar. Alrededor de un 10% de pacientes con tuberculosis latente  desarrollará la enfermedad en algún momento en la vida.

– Tu sistema inmunológico consigue controlar la bacteria y eliminarla definitivamente del cuerpo, haciendo con  que nunca te quedes enfermo.

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Transmisión de la tuberculosis

La tuberculosis se propaga por el aire, por el contacto con secreciones respiratorias contaminadas, generalmente al toser. Los pacientes contagiosos son los que presentan tuberculosis pulmonar o en la laringe. Además de la tos, el bacilo de la tuberculosis puede transmitirse por estornudos, saliva o inclusive por conversaciones cercanas donde hay intercambio de gotitas de saliva.

Pacientes con tuberculosis extrapulmonar no son capaces de transmitir la bacteria. Por ejemplo, un paciente con ganglios de tuberculosis puede entrar en contacto con otras personas que no hay riesgo de contagio. Sin embargo, si este paciente con ganglios de tuberculosis también tiene tuberculosis pulmonar activa, puede transmitirla a otros.

Pacientes con diagnóstico de tuberculosis pulmonar o laríngea deben quedar en aislamiento en cuartos especiales durante por  lo menos 15 días, hasta que el tratamiento consiga eliminar las bacterias de las secreciones pulmonares. Pacientes con tuberculosis extrapulmonar, con examen de esputo negativo, no necesitan ser aislados.

Se estima que una persona infectada con tuberculosis pulmonar, si no tratada, puede contaminar otras 15 dentro de un año. Según las estadísticas, de estas 15, solamente una o dos desarrollan síntomas. Atención: solamente los casos sintomáticos son capaces de transmitir la enfermedad. Si tuviste contacto con el bacilo, pero no has desarrollado la enfermedad, no hay ningún riesgo de transmisión de la bacteria a otros.

Factores de riesgo para tuberculosis

Los individuos con las características a continuación son los que presentan el mayor riesgo de desarrollar tuberculosis después de tener contacto con alguien infectado:

– Ancianos.
– Diabetes (lee: ¿QUÉ ES LA DIABETES?).
– Población callejera.
– Alcohólicos.
– Insuficientes renales crónicos.
– Pacientes con neoplasias o sometidos a quimioterapia.
– Trasplantados.
– Portadores del virus VIH.

La población carcelaria también es una de las más susceptibles a la infección debido a la continua exposición a las bacterias en ambientes cerrados.

Síntomas de la tuberculosis pulmonar

La tuberculosis pulmonar es la manifestación más común de la enfermedad. El cuadro típico de la tuberculosis pulmonar es fiebre con sudores y escalofríos nocturnos, dolor en el pecho, tos con esputo, a veces con rayas de sangre, pérdida de apetito, pérdida de peso y adelgazamiento que llega 10 o 15 kg en algunas semanas.

En razón de también ser una infección pulmonar, el cuadro puede recordar lo de una neumonía. Sin embargo, mientras la neumonía es una enfermedad más aguda, que se desarrolla en horas/días, la tuberculosis es más lenta, evolucionando en semanas. Algunos pacientes con tuberculosis solamente buscan atención médica dos meses tras el inicio de los síntomas. Se debe pensar siempre en tuberculosis pulmonar en aquellos pacientes con cuadro de neumonía arrastrada que no mejora con antibióticos comunes.

Síntomas de la tuberculosis extrapulmonar

La tuberculosis en otros órganos también causa pérdida de peso, fiebre, sudores nocturnos, postración, pérdida de apetito, etc. La diferencia es que no hay síntomas respiratorios como tos, pero los síntomas específicos del acometimiento  de cada órgano. Ejemplos:

Síntomas de la tuberculosis pleural

La tuberculosis extrapulmonar más común es la tuberculosis pleural que, como su nombre dice, afecta a la pleura, la membrana que recubre los pulmones. Los síntomas más comunes (distintos de los descritos anteriormente) son dolor torácico unilateral y dificultad para respirar, causado por la aparición de derrame pleural, más conocido como agua en la pleura.

Síntomas de la tuberculosis ganglionar

La tuberculosis ganglionar es una manifestación común en los pacientes seropositivos infectados por el bacilo de Koch. El cuadro típico es de aumento de los ganglios linfáticos en la región del cuello. En el inicio, los ganglios tienen crecimiento lento y son indoloros; posteriormente, aumentan de volumen y tienden a agruparse, pudiendo crear fístulas (comunicaciones) para la piel. Las secreciones de un ganglio fistulado son contagiosas y pueden transmitir la tuberculosis para otros. Esta es la única situación en que la tuberculosis ganglionar puede ser contagiosa.

Síntomas de la tuberculosis ósea

Tuberculosis ósea
Tuberculosis vertebral

La tuberculosis ósea suele involucrar la columna vertebral, causando destrucción de las vértebras. La tuberculosis de la columna también es llamada “Mal de Pott”. La enfermedad progresa lentamente con síntomas de dolor leve/moderado en la espalda, que empeora progresivamente. Conforme la vértebra va siendo destruida, la médula puede ser acometida causando intenso dolor y alteraciones neurológicas, incluyendo inclusive parálisis de los miembros.

Tuberculosis urinaria

La tuberculosis urinaria evoluciona con síntomas semejantes a la infección urinaria, sin embargo sin respuesta a los antibióticos y con urocultivo negativo. Si no tratada a tiempo, puede llevar a deformidades del sistema urinario e insuficiencia renal terminal.

Tuberculosis cerebral

Es la forma más grave de la tuberculosis, que puede evolucionar como una meningitis tuberculosa o formación de tuberculomas cerebrales, especies de tumores en el sistema nervioso central.

También existe la tuberculosis de los ojos, de los intestinos, de la piel, del corazón, del peritoneo, etc.

Para más detalles sobre los síntomas de la tuberculosis, lee también: 10 SÍNTOMAS DE TUBERCULOSIS.

Diagnóstico de la tuberculosis

Tuberculosis pulmonar

El diagnóstico de la tuberculosis pulmonar se hace por la historia clínica, radiografía de tórax y prueba de esputo (moqueo). Esta última es la prueba que identifica la presencia del bacilo de Koch.

tuberculosis
Tuberculosis pulmonar

La presencia del bacilo en el examen de esputo es lo que hace el paciente contagioso. Una vez que se ha iniciado el tratamiento, el paciente ya no tendrá las bacterias en el esputo después de 15 días en promedio.

Las infecciones extrapulmonares generalmente ocurren años después de la infección pulmonar (o contaminación asintomática). El diagnóstico de las formas extra pulmonares, generalmente,  se realiza con biopsia del órgano afectado.

La radiografía de tórax es importante porque puede detectar antiguas lesiones pulmonares en pacientes que no son conscientes del hecho de que tenían tuberculosis. Estas lesiones, llamadas “cuevas”, pueden reactivar causando nuevo cuadro de tuberculosis pulmonar.

¿Cómo saber si eres portador asintomático de la bacteria de la tuberculosis?

Existe una prueba llamada tuberculina PPD (derivado proteico purificado) o Test de Mantoux que se realiza a través de la inoculación subcutánea de proteínas del bacilo de Koch muerto. Después de 48-72 horas se hace la evaluación del grado de reacción del cuerpo al material inoculado.

PPD-Mantoux
PPD-Mantoux

Si el paciente ya ha sido expuesto a la bacteria, su cuerpo tiene anticuerpos que atacan las proteínas inoculadas en la piel.

En personas sanas, una inflamación con el centro endurado mayor que 15 mm (1,5 cm) es considerada positiva. En diabéticos, insuficientes renales crónicos o en profesionales de salud expuestos frecuentemente a personas infectadas, un resultado mayor que 10 mm (1 cm) también es considerado positivo. Para pacientes con SIDA u otra causa de inmunosupresión, 5 mm (0,5cm) ya es considerado positivo.

La prueba de PPD solamente es positiva 12 semanas después de la contaminación. No adelanta hacer el PPD algunos días después del contacto con alguien supuestamente contagioso. Aunque hayas sido infectado, la PPD dará resultado negativo.

Pacientes con PPD positiva son candidatos al tratamiento de la tuberculosis latente con miras a evitar una futura reactivación del bacilo.

Tratamiento de la tuberculosis

Pacientes que presentan síntomas de tuberculosis son tratados con un curso de antibióticos durante por lo menos 6 meses. El esquema principal se llama RIPE-Rifampicina, Isoniazida, Pirazinamida y Etambutol durante 2 meses, seguido por más  4 meses de rifampicina e isoniazida.

Ya existe un medicamento que se distribuye gratuitamente por el Ministerio de Salud llamado Coxcip 4, que es un único comprimido que contiene la combinación de 4 fármacos contra la tuberculosis: rifampicina, isoniazida, pirazinamida y etambutol. En los dos primeros meses de este tratamiento es el único medicamento necesario. En los próximos 4 meses, el paciente pasa a tomar comprimidos de isoniazida y rifampicina separados.

El tratamiento de las formas latentes, es decir, pacientes asintomáticos, pero con PPD positiva, es hecho solamente con la isoniazida, también durante un periodo de 6 meses.

El gran problema del control de la tuberculosis es el abandono antes del final de los 6 meses. Como los síntomas mejoran en poco tiempo y los efectos secundarios son comunes, muchos pacientes no completan el tiempo total de tratamiento, favoreciendo la aparición de cepas multirresistentes del bacilo de Koch.

Los pacientes ya no transmiten la tuberculosis después de 15 días de tratamiento. Sin embargo, pueden ser bacilíferos (transmisores del bacilo) si no completan el curso de 6 meses de antibióticos.

La tuberculosis no tratada puede llevar a la sepsis grave y muerte.

Vacuna contra tuberculosis

Existe una vacuna llamada BCG (Bacillus Calmette-Guérin), que forma parte del calendario nacional. Es administrada en los niños y sirve para prevenir las formas más severas de la enfermedad, como la tuberculosis diseminada y la meningitis tuberculosa. La vacuna, a pesar de disminuir la incidencia de tuberculosis pulmonar, no la evita por completo. Como es hecha de bacterias vivas, no debe ser administrada en inmunodeprimidos.

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